Artículo publicado en El Faro de Ceuta, domingo 23 de noviembre de 2003

 

 

CORRUPCIÓN EN LA GUARDIA CIVIL / ONCE GUARDIAS CIVILES EN PRISIÓN

La sociedad de consumo hace que los hombres vayamos perdiendo día a día nuestra dignidad. Sólo nos interesa la apariencia “el buen coche, el teléfono móvil último modelo, la buena ropa, la mejor casa, el ordenador con mas prestaciones y los calzoncillos kelvin clei”. Los famosos venden sus miserias mas intimas por un puñado de dólares y los televidentes fomentamos la televisión basura. ¡Exclamen conmigo, QUE ASCO!. Sin embargo, todavía hay algo más asqueroso y es la critica despiadada que hacemos de los que no se monta en ese carro del consumismo “siempre lleva la misma ropa, parece un pordiosero”.

Este estado del bienestar ficticio requiere de muy buenos sueldos para poder atender las necesidades que las sociedad de consumo nos impone. Sin embargo, los sueldos no se corresponden con las “necesidades” que esta nueva forma de vida nos impone.

Los matrimonios salen de sus hogares a las siete de la mañana y regresan a las diez de la noche. Los niños se crían en guarderías y les sustituimos los hermanos por video consolas. Nuestros padres son ingresados en residencias de ancianos, porque no tenemos tiempo para atenderlos. Todo esto para tener un buen coche y una casa que habitas ocho horas al día y para dormir.

Malvivir en esta sociedad cuesta mucho dinero y las fotocopias sólo sirven para jugar al monopoli. Ahora, sólo me pregunto ¿Los guardias civiles forman parte de esta sociedad?.

Nuestra querida Ciudad Autónoma es un ejemplo de esa sociedad sin dignidad, donde los ciudadanos decentes vemos pasear día a día a traficantes de drogas en coches de lujo y con los ingresos ilícitos montan negocios que se llenan diariamente de clientes sabedores de donde sale el patrimonio para montar el comercio D.José, D.Mohamed, D.Ghandi o D.Rame, para que ninguna comunidad se sienta aludida. ¿Es mentira lo que digo?. Esta es la Ceuta de las cuatro culturas o quizás de la incultura.

La detención de siete guardias civiles por corrupción en nuestra ciudad no es un plato de buen gusto para ningún guardia civil honrado. Ningún miembro decente de la Institución defiende este tipo de conductas ilícitas, pero tampoco podemos especular con la presunción de inocencia de ninguno de los detenidos.

Nos encontramos con un procedimiento en Secreto Sumarial y, por lo tanto, carecemos de elementos de juicio para poder “juzgar socialmente”, tomando café en el establecimiento de un narcotraficante a unos guardias civiles que han caído en la desgracia de ser detenidos por sus propios camaradas. La expresión compañeros la utilizamos en la máxima expresión de la palabra, porque todavía desconocemos si son inocentes o culpables; y la desgracia, porque sin son inocentes nunca olvidaran esta desagradable experiencia; Si son culpables se verán privados de libertad y serán expulsados del Cuerpo.

Los que apostamos por una Guardia Civil transparente nos preguntamos ¿qué falla en la Guardia Civil para que se den tantos casos de corrupción?. En la actualidad hay once guardias civiles que prestaban servicio en Ceuta ingresados en prisión. Nuestra teoría no tiene que ser la única y cierta, pero por lo menos somos capaces de exponerla:

La Guardia Civil es un Cuerpo muy jerarquizado donde resulta muy difícil denunciar casos de corrupción. El caso del ex director general de la Guardia Civil Luís Roldan, es un ejemplo claro de incompetencia manifiesta del Servicio de Información, de los Servicios Internos y de la propia cúpula militar de Generales del Cuerpo. ¿Cómo es posible que este delincuente cometiera tantas fechorías sin conocimiento de los funcionarios del Cuerpo?.

La incompetencia o el miedo a denunciar determinadas conductas de superiores o subordinados protegidos por el Director General “los patas negras” es la única explicación posible a tanta incompetencia.

Al funcionario de la Guardia Civil que se le ocurra denunciar a un superior por irregularidades se puede enfrentar a un reglamento paternalista con el mando. La palabra de un superior tiene dogma de fe y tiene poder probatorio; la del subordinado carece de valor probatorio. En estas condiciones muy pocos funcionarios son capaces de denunciar la utilización de medios oficiales para usos particulares; insultos de superiores; las dobles reglas de medir determinadas conductas; abusos de autoridad; etc. Si estas irregularidades son prácticamente imposibles de denunciar, evidenciar delitos resultan casi una temeridad.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles nace con la finalidad de luchar contra la corrupción y defender los derechos de los funcionarios de la Guardia Civil. Nos presentamos como acusación popular en los casos de corrupción y con el tiempo conseguiremos que estos casos sean insignificantes. Damos la cara diariamente. Sólo en Ceuta hemos denunciado:

La utilización por narcotraficantes del puerto deportivo para atracar las embarcaciones de alta velocidad utilizadas para el narcotráfico. A partir de nuestras denuncias comenzaron las investigaciones y desaparecieron las embarcaciones. Nadie tuvo que responder por la incompetencia o desidia que dio origen al clima de violencia que generaban estos delincuentes. Dimos la cara ante los medios e Instituciones y nos expusimos ante los narcotraficantes.

Hemos denunciado que existen unas organizaciones que trasladan droga en el interior del ano o vagina (chocheras o culeras) a la península y la falta de medios o la incompetencia para acabar con esta actividad.

Hemos denunciado la utilización de las ventajas fiscales de nuestra Ciudad para evadir impuestos por funcionarios del Estado, militares, guardias civiles, policías y ciudadanos.

Hemos denunciado la utilización de las deducciones de las tarifas de buques por personas que no tienen el derecho de las mismas.

Nos hemos presentado como acusación particular en casos de corrupción contra el Subteniente y los ciudadanos acusados en la operación Camiseta. Esta personación como acusación le nos ha costado mas de seiscientas mil pesetas.

La corrupción debilita la legitimidad de las Instituciones y crean un clima de desconfianza en los ciudadanos, pero las dobles varas de medir debilitan la confianza de los funcionarios para denunciar irregularidades en las propias Instituciones. Difícilmente puede haber justicia sin equidad.

Plataforma Por la Dignidad de los Guardias Civiles