Jairo es un niño de 6 años, que sufre una enfermedad congénita, es hijo de una compañera del CNP destinada en Cantabria.
La familia de Jairo lucha desde hace años para que a su hijo le sean reconocidos los derechos que como minusválido tiene, eso es romper con las barreras arquitectónicas del colegio donde está matriculado.
A pesar de que su familia ha avanzado en que el colegio se vaya adaptando a las necesidades del menor con una lucha constante, aún queda lo principal, para que Jairo pueda ir a clase con total igualdad que los demas.
Jairo es ayudado por el personal auxiliar técnico y subido en brazos hasta la primera planta de colegio para que pueda dar clases de informática o biblioteca, si por el contrario asiste a Fisioterapia o clases de música tiene que subir de idéntica forma hasta una segunda planta, ello contrae un grave riesgo para el niño o el auxiliar encargado.
Jairo tiene que ser ayudado para subir las tres escaleras que existen para entrar al pabellon de Gimnasia.
La Consejería de Educación del Gobierno de Cantabría manifiesta que no se puede poner un ascensor por motivos estructurales según informes de los arquitectos, su familia pidió un informe al Centro de Accesibilidad y Ayudas Técnicas del Gobierno de Cantabria, donde afirman la necesidad de eliminar las barreras arquitectónicas del ascensor o elevador, para que el niño tenga las mismas oportunidades que los demas compañeros, dejando así de vulnerar derechos fundamentales, en este informe se pone de manifiesto que si se puede hacer un ascensor tanto interior como exterior.
A pesar de las noticias que aparecen en los medios de comunicación donde se afirma que educación instalará en todos los colegios del municipio ascensor, el único colegio donde no se instalará es el Pedro Velarde, colegio del niño y único por el momento con personas con discapacidad motórica.
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