En una sesión teórica que debía hacerse con el arma descargada se escaparon «de forma «accidental» dos tiros al instructor, que provocaron un fallecido y dos heridos de bala
Un alumno de la Academia de la Guardia Civil de Baeza resultó ayer dia 01-12-2006 muerto por un disparo que escapó accidentalmente del arma de un instructor durante una clase teórica de tiro. El fallecido es Jorge Francisco Martín-Vázquez Perea, madrileño de 29 años de edad. Otras dos personas, una guardia alumna de 19 años y un instructor auxiliar también resultaron heridos por un segundo disparo del mismo arma.
Lo que la Guardia Civil califica de accidente «según todos los indicios» tuvo lugar a la una de la tarde en un aula donde se estaba desarrollando una clase teórica práctica de tiro en la que participaban 30 alumnos y dos instructores. Los 30 alumnos se encontraban en círculo y el instructor, un sargento de la Guardia Civil , estaba enseñándoles un ejercicio de tiro instintivo consistente en sacar el arma corta reglamentaria y apuntar en el menor tiempo posible. Se trata de un ejercicio rutinario en el proceso de formación de los guardias. Pero ese arma, según las fuentes consultadas, debía estar descargada. En ningún caso para este tipo de ejercicio se puede llevar el arma cargada.
En un segundo
El monitor hizo el gesto que debía enseñar ayer. Desenfundó y apretó el gatillo. Pero en vez del chasquido seco del percutor de un arma descargada, una detonación sorprendió a los 30 alumnos y a los dos monitores. El arma se había disparado. La bala alcanzó de lleno el pecho de Jorge Francisco. La herida era mortal.
O como acto reflejo o fruto de la sorpresa por un disparo que no debía haberse producido, el instructor dejó caer la pistola. Otra detonación atronó el aula. La segunda bala, desde el suelo, atravesó la bota de la guardia alumna V.F.G., de 19 años de edad, y la hirió en un pie. Después el proyectil, el trayectoria ascendente, alcanzó al instructor auxiliar V.N.G., de 41 años, en el tórax. La bala entró y salió del cuerpo del guardia sin tocar órganos vitales o causar lesiones que hiciesen temer por su vida una vez pasado el susto de los primeros momentos.
Los dos fueron trasladados de urgencia al hospital San Juan de la Cruz. A la joven guardia alumna sólo se le apreció una laceración el pie, y al cierre de esta edición se pensaba en practicarle una intervención quirúrgica. El instructor auxiliar herido fue estabilizado y su pronóstico era, a última hora de la tarde, reservado, según las fuentes hospitalarias consultadas. Las fuentes consultadas en el San Juan de la Cruz hablaban de una posible intervención.
Con posterioridad se produjo un cuarto ingreso en el mismo centro hospitalario: el instructor de cuyo arma salieron los dos disparos también necesitó asistencia médica. Sufría una crisis de ansiedad. Fue ingresado en la habitación 416. En el Instituto Armado señalan que se trata de un profesional con experiencia en la instrucción de tiro. Puede ser originario de la comarca.
A las horas en las que se confirmaba el ingreso del instructor en la planta de Salud Mental del Hospital de Úbeda, el cuerpo de Francisco Martín-Vázquez Perea estaba ya en el instituto anatómico forense para la autopsia. El Juez titular del Juzgado número 1 de Primera Instancia e Instrucción de Baeza fue el encargado de levantar el cadáver.
La Academia también ha abierto una investigación a nivel interno para determinar lo ocurrido en esa clase teórico-práctica que era preparatoria para el ejercicio de tiro al que se enfrentarán los alumnos el próximo lunes. Una preparación que ha desencadenado la peor tragedia que se recuerda en la historia de la Academia de Baeza.
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