Miles de guardias civiles reclaman la desmilitarización del instituto armado
Miles de agentes de la Guardia Civil se concentraron ayer en Madrid para reclamar la desmilitarización y democratización del instituto armado. La protesta estaba convocada por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y apoyada por UGT, Comisiones Obreras y asociaciones de policías españolas y europeas. Vestidos con chalecos reflectantes -alguno que otro con tricornio y guerrera- los guardias, sus esposas y familiares reprocharon al Gobierno no haber cumplido su promesa electoral de convertir el cuerpo en una policía de carácter civil.
Los concentrados, 12.000, según los organizadores, llenaron la plaza Mayor de Madrid. «¡Zapatero, embustero!», «¡Desmilitarización!», «¡Somos policías, no soldados!» y «¡Al bote, al bote, militar el que no bote!», fueron las consignas más coreadas por los agentes y sus acompañantes, que, al grito de «¡Hay que mojarse!», resistieron un gran aguacero. Muchos portaban pancartas con lemas como «No a las prisiones militares». Un grupo exhibieron una pancarta con el dibujo de dos guardias civiles crucificados por el régimen jurídico militar.
El director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche, fue blanco preferente de las quejas de los manifestantes, que reclamaron su destitución. Los responsables de AUGC se felicitaron por el acto «histórico» y avisaron que es sólo el primero de una cadena de futuras movilizaciones. Los líderes de UGT y de CC.?OO., Cándido Méndez y José María Fidalgo, reivindicaron durante el papel de los guardias civiles como «parte de la clase trabajadora» y reclamaron para ellos «los mismos derechos» que para el resto de los españoles.
La intervención final corrió a cargo del presidente de la AUGC, Fernando Carrillo, quien se quejó de que los gobiernos «no han llevado la democracia a los cuarteles». El actor José Sacristán también leyó un manifiesto e invitó los guardias civiles a «rebelarse» contra la «degradación» en el instituto armado. «Basta de miedo, los guardias civiles no son parias de segunda clase», proclamó. |